Qué le hace el porno a tu cerebro: lo que dicen los estudios
La dopamina no es la sustancia del placer: es una señal que te empuja a ir a por algo. Te contamos qué han encontrado los estudios del cerebro sobre el porno, qué no pueden decirnos y por qué un hábito puede cambiar.
Los estudios del cerebro han encontrado diferencias entre los hombres que ven mucho porno y los que ven poco, sobre todo en las zonas que se ocupan de la recompensa y la motivación. Casi todos son fotos fijas de un momento, así que no pueden demostrar que esas diferencias las causara el porno. Lo que sí está bien demostrado es cómo se forman los hábitos y que se pueden cambiar.
¿Cómo funciona el sistema de recompensa?
Tu cerebro se fija en lo que ayudó a nuestra especie a sobrevivir: la comida, los vínculos con otros y el sexo. Para que vuelvas a buscarlo usa la vía dopaminérgica mesolímbica, lo que se suele llamar circuito de recompensa, que va del área tegmental ventral al núcleo accumbens.
A la dopamina se la suele llamar la sustancia del placer, pero la investigación no dice eso. La dopamina mueve el deseo, las ganas de ir a por algo, y desear algo es distinto de disfrutarlo cuando ya lo tienes 1. Por eso algo puede tirar de ti con fuerza aunque ya no te haga sentir bien.
¿Por qué cuesta tanto resistirse a lo nuevo?
La novedad despierta mucho deseo. En un experimento muy conocido, la dopamina del núcleo accumbens de ratas macho bajaba a medida que perdían el interés por una hembra conocida y volvía a subir cuando aparecía otra nueva 2. Es lo que se conoce como efecto Coolidge.
Puede explicar por qué un feed de vídeos nuevos sin fin te tiene enganchado a la pantalla. Pero no lo demuestra: el estudio se hizo con ratas, no con hombres viendo porno.
¿El porno cambia el cerebro?
Hay dos estudios que se citan más que ningún otro.
En Berlín, unos investigadores hicieron resonancias a 64 hombres sanos. Cuantas más horas de porno a la semana decía ver cada uno, menos materia gris tenía en una zona de la recompensa, el núcleo caudado derecho, y más floja era la respuesta a imágenes sexuales en otra, el putamen izquierdo 3.
En Cambridge, 19 hombres con conducta sexual compulsiva y 19 sin ella vieron vídeos explícitos dentro de un escáner. En el primer grupo se activaron más tres zonas relacionadas con la recompensa y la motivación. Esos hombres dijeron desear más los vídeos, pero no les gustaron más 4. Otra vez, desear sin disfrutar.
Ojo: Los dos estudios son fotos fijas de grupos pequeños. Muestran una diferencia, no qué la provocó. Los propios autores de Berlín lo reconocen: el patrón podría ser consecuencia de ver mucho porno, o algo que ya estaba antes y que hace que el porno les resulte más gratificante a algunos hombres 3. Todavía nadie ha escaneado a hombres antes y después de años de consumo. Por eso no decimos que el porno te recablee el cerebro. En la página de ciencia explicamos de dónde sale esa idea y por qué los investigadores siguen discutiéndola.
¿Por qué me vienen las ganas antes de haber decidido nada?
En esto no hay debate, y no tiene nada que ver con que haya daño. Es aprendizaje de lo más normal. Cuando repites una conducta siempre en la misma situación, la propia situación pasa a ser la señal que la dispara. Los psicólogos lo describen desde los años cuarenta, y se suele resumir como «las neuronas que se activan juntas se conectan entre sí» 5.
Imagina que cruzas un campo. La primera vez apenas dejas marca. Si haces el mismo recorrido todos los días, se abre un camino bien visible. Cuanto más repites una conducta, más fácil te resulta tirar por ese camino.
Por eso tener el móvil en la mano, aburrirte, estar solo o que sea cierta hora de la noche puede despertar las ganas antes de que hayas decidido nada conscientemente. Así funciona cualquier hábito, desde mirar el móvil hasta morderte las uñas. No te pasa por ser débil.
¿Voy a necesitar cada vez más?
Algunos hombres notan que lo que antes les funcionaba ya no les dice nada, y que buscan más o cosas distintas. Si te pasa, tómatelo en serio. Se ha descrito en algunos usuarios, pero nunca se ha demostrado que le ocurra a todo el mundo, así que nadie puede asegurarte que te vaya a pasar.
¿Qué pasa cuando lo dejo?
Menos de lo que dicen por internet. En un estudio aleatorizado se repartió en dos grupos a 176 estudiantes que veían porno con regularidad: a 86 se les pidió que lo dejaran durante siete días y los otros 90 siguieron como siempre. Con mediciones cada noche, el grupo que lo dejó no mostró indicios de síndrome de abstinencia ni diferencias en las ganas o en el estado de ánimo 6. Un análisis posterior dejó una pista: entre quienes tenían un problema serio y veían porno casi a diario o más, dejarlo sí vino con más ganas. Los autores lo consideran un resultado provisional.
Ojo: Eran estudiantes, cerca de dos tercios mujeres, y siete días es poco tiempo. El estudio dice poco de un hombre que lleva muchos años con un hábito fuerte. Si tus primeras semanas te notas apagado o inquieto, es algo real para ti y conviene prepararse para ello. Lo que pasa es que la investigación no ha demostrado que le ocurra a todo el mundo.
¿Se puede cambiar el hábito?
Sí, y aquí los datos son de hombres que tenían el problema de verdad. En un ensayo aleatorizado con 28 hombres, los que siguieron un programa estructurado basado en la terapia de aceptación y compromiso redujeron el consumo un 93 %. Los de la lista de espera, un 21 % 7. Fue un ensayo pequeño y en una sola comunidad, así que es prometedor pero no definitivo.
El cerebro sigue aprendiendo toda la vida. Un camino por el que ya no pasa nadie se cubre de hierba, y se abre otro nuevo por donde pisas ahora. En esa idea se basa WINNR: entender qué dispara las ganas, decidir de antemano qué vas a hacer y no hacerlo solo.
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Hacer el autotestPreguntas frecuentes
¿El porno te recablea el cerebro?
Nadie lo ha demostrado. Los estudios ven diferencias entre quienes consumen mucho y quienes consumen poco, pero no pueden saber si las causó el porno 3.
¿La dopamina es la sustancia del placer?
No. La dopamina mueve el deseo, y desear algo es distinto de disfrutarlo 1.
¿Tengo el cerebro dañado?
Nada en estos estudios indica daño. Muestran diferencias entre grupos en un momento concreto, y lo que se ha aprendido se puede volver a aprender de otra manera.
Qué es esta página
Este artículo es divulgativo. No es un diagnóstico ni un consejo médico. Cuando la investigación no puede demostrar una causa, lo decimos. Si el porno está afectando de verdad a tu vida, habla con un profesional colegiado; si estás en crisis, llama a los servicios de emergencia de tu país.
Referencias
- Berridge, K. C. & Robinson, T. E. Liking, wanting, and the incentive-sensitization theory of addiction. American Psychologist, 2016; 71(8):670-679. doi.org/10.1037/amp0000059
- Fiorino, D. F., Coury, A. & Phillips, A. G. Dynamic changes in nucleus accumbens dopamine efflux during the Coolidge effect in male rats. Journal of Neuroscience, 1997; 17(12):4849-4855. jneurosci.org
- Kühn, S. & Gallinat, J. Brain structure and functional connectivity associated with pornography consumption. JAMA Psychiatry, 2014; 71(7):827-834, n = 64. doi.org/10.1001/jamapsychiatry.2014.93
- Voon, V. et al. Neural correlates of sexual cue reactivity in individuals with and without compulsive sexual behaviours. PLoS ONE, 2014; 9(7):e102419, n = 38. doi.org/10.1371/journal.pone.0102419
- Hebb, D. O. The Organization of Behavior. Wiley, 1949.
- Fernandez, D. P., Kuss, D. J., Justice, L. V., Fernandez, E. F. & Griffiths, M. D. Effects of a 7-day pornography abstinence period on withdrawal-related symptoms in regular pornography users. Archives of Sexual Behavior, 2023; 52(4):1819-1840, n = 176. doi.org/10.1007/s10508-022-02519-w
- Crosby, J. M. & Twohig, M. P. Acceptance and commitment therapy for problematic internet pornography use: a randomized trial. Behavior Therapy, 2016; 47(3):355-366, n = 28. doi.org/10.1016/j.beth.2016.02.001