Mi novio ve porno: qué significa y qué no
Él ve porno y no sabes qué pensar. Qué dicen los estudios sobre el malestar en la pareja y qué es lo que, en realidad, no pueden decir.
Es tarde, has encontrado algo que no buscabas y ahora estás leyendo artículos. Casi todos quieren que sientas algo muy concreto: o es una traición y aquí tienes el programa que lo arregla, o tranquila, todo el mundo lo hace y el problema es tu inseguridad.
Ninguna de las dos cosas responde a nada. Aquí tienes lo que dicen los estudios, incluidas las partes que tranquilizan, para que saques tus propias conclusiones.
Lo habitual que es, para tener una referencia
Casi nadie empieza por decirte cuántos hombres lo hacen. Los mejores datos vienen del Second Australian Study of Health and Relationships, una encuesta telefónica a 9963 hombres y 10 131 mujeres de entre 16 y 69 años. El 84 por ciento de los hombres había visto pornografía alguna vez, y el 76 por ciento de ellos en el último año, es decir, cerca del 64 por ciento de todos los hombres en los últimos doce meses [1]. En Europa las cifras son más altas, pero salen de muestras más pequeñas y menos representativas. Una revisión de los estudios de prevalencia recoge que el 88,2 por ciento de 1402 hombres neerlandeses había visto porno en el último año, que en muestras suecas, italianas y francesas más del 90 por ciento lo había visto alguna vez, y que el consumo semanal iba del 18,4 al 95 por ciento; la cifra más alta corresponde a una muestra formada solo por hombres que habían consumido en los seis meses anteriores. Su estimación conjunta de consumo semanal, sobre 14 708 hombres, es del 44,7 por ciento, y los propios autores la consideran aproximada [2].
Así que un hombre de veintitantos o treinta y tantos que ve porno está en la media. Esto te da una referencia, no un permiso: algo habitual puede ser un problema en una relación concreta. Pero que lo vea no lo convierte, por sí solo, en un caso aparte.
Qué influye de verdad en lo mucho que te afecta
Lo que más predice el malestar de la pareja no es lo que la gente suele pensar.
Resch y Alderson encuestaron a 340 mujeres heterosexuales de entre 18 y 41 años cuya pareja veía porno al menos de vez en cuando. Alrededor del 84 por ciento creía que él era sincero al respecto, el 11 por ciento no lo creía y el 5 por ciento no estaba segura. Las que lo veían como poco sincero eran las menos satisfechas y las que más malestar sentían; las que lo veían como sincero, las más satisfechas y las que menos [3]. El estudio midió la sinceridad que ellas percibían, no si él lo ocultaba de verdad, y no midió cuánto porno veían los hombres.
Un estudio más grande cubrió ese hueco. Ruffing, Brody y Sandage encuestaron a 625 mujeres de entre 18 y 84 años que vivían con un hombre que había visto porno en los tres meses anteriores. Tanto la frecuencia con la que ella creía que él lo veía como la opinión que ella tenía del porno predecían, cada una por su lado, su malestar y su satisfacción. La frecuencia contaba, pero poco. La opinión contaba mucho, y además cambiaba el peso de la frecuencia: entre las mujeres con una opinión negativa, la relación entre cuánto veía él y lo satisfechas que se sentían era mucho más fuerte [4].
Así que no, no está todo en tu cabeza. Las dos cosas pesan a la vez y se influyen entre sí.
Bergner y Bridges describen qué significado suele dársele. Analizaron 100 cartas de mujeres cuya pareja consumía mucho porno y vieron que lo interpretaban en tres planos: lo que decía de la relación, de su propio atractivo y de cómo era él [5]. Son las conclusiones que saca la mayoría. Pero son interpretaciones, no hallazgos, y salen de cartas que las propias mujeres decidieron enviar.
En él pasa lo mismo. Grubbs y su equipo hicieron un metaanálisis sobre la incongruencia moral, es decir, la distancia entre lo que alguien piensa del porno y lo que hace. Se relacionaba con sentir que el propio consumo era un problema con un r = 0,58, y la frecuencia, con un r = 0,27 [6]. En los dos casos, el malestar va más ligado al choque con los valores que a la conducta. Eso no invalida tus valores, pero es un buen motivo para aclarar qué piensas tú de verdad.
La señal más clara es el secreto, más que la frecuencia
Vaillancourt-Morel y su equipo siguieron a 217 parejas que llevaron un diario durante 35 días seguidos, 13 134 entradas en total, y que respondieron encuestas a los seis y a los doce meses. Separaron el porno visto a solas que la pareja conocía del que no. Los días en que alguien veía porno a solas sin que su pareja lo supiera, esa persona decía sentirse menos satisfecha y con menos intimidad. Los días en que la pareja estaba al tanto, ese efecto no aparecía [7].
Eso sí, los efectos en la otra persona de la pareja no fueron, en su mayoría, estadísticamente significativos, y a lo largo del año el consumo conocido fue de la mano de un ligero aumento de la intimidad de quien lo veía y un ligero descenso de la de su pareja. La conclusión de los autores es prudente: que la pareja lo sepa o no podría explicar en parte por qué los estudios sobre este tema dan resultados tan dispares [7].
Aun así, el secreto es lo que sale de forma más constante en los distintos estudios, y es lo único en lo que podéis actuar directamente los dos.
¿Es una infidelidad?
Aquí no hay una verdad objetiva, solo lo que hayáis acordado entre los dos. Lo más parecido a un dato: Negy y su equipo preguntaron si ver material sexual explícito a solas cuenta como engañar a la pareja. En una muestra de 392 personas de Estados Unidos, el 73 por ciento dijo que no, el 14 por ciento no lo tenía claro y el 13 por ciento dijo que sí, sin duda, sin diferencias entre hombres y mujeres [8]. Son estudiantes que respondieron a dos preguntas cuyo resultado se promedió, así que tómalo como una idea aproximada de lo que se considera normal, no como un veredicto.
Una minoría nada pequeña sí cree que cuenta, y no está equivocada por ello. Si es tu caso, no estás malinterpretando ninguna regla universal: tienes una postura que comparte mucha gente aunque no la mayoría, y por eso hay que decirla en voz alta en vez de darla por hecha.
Lo que dicen los estudios sobre la relación es de verdad dispar
Este es el panorama real:
Negativo. Wright, Tokunaga, Kraus y Klann reunieron 50 estudios publicados entre 1973 y 2014, con unos 50 000 participantes, y vieron que en los hombres ver porno se asociaba con menos satisfacción sexual y de pareja, y que en las mujeres no había ninguna asociación significativa [9]. La mayoría de esos estudios son transversales, y Wright reconoce que puede pasar al revés: que sea la poca satisfacción la que lleve a ver porno.
Neutro. Kohut, Fisher y Campbell hicieron preguntas abiertas a 430 personas con pareja heterosexual, en lugar de darles una lista de opciones. La respuesta más frecuente fue que no tenía ningún efecto negativo, y los efectos positivos, como hablar mejor de sexo, salieron más a menudo que los negativos [10]. Los participantes se apuntaron por su cuenta.
Depende del contexto. Más tarde, el mismo equipo analizó cuatro conjuntos de datos de parejas, de 200, 77, 207 y 277 parejas. Ver porno juntos se asociaba con más satisfacción en la relación y en el sexo. Verlo a solas se asociaba con menos, sobre todo cuando uno de los dos lo veía mucho más que el otro [11].
Estos resultados no se anulan entre sí. Lo que importa es lo que pasa en cada pareja: si se ve en común o a escondidas, si los dos estáis en sintonía o no, y qué significa para cada uno.
Cuándo conviene tomárselo en serio
Si él tiene o no un problema de control es una cuestión distinta de cómo te sientes tú, y mezclarlas no ayuda a nadie.
La CIE-11 incluye el trastorno por comportamiento sexual compulsivo, con el código 6C72. Para diagnosticarlo hace falta no poder controlar de forma persistente impulsos sexuales repetitivos, que esa conducta vaya quitando espacio a la salud o a las responsabilidades, haber intentado reducirla varias veces sin éxito y seguir pese a las consecuencias, durante unos seis meses o más, con un malestar importante o un deterioro real [12]. Excluye el malestar que se debe solo a desaprobar moralmente la propia conducta [13], una distinción que explicamos en ¿es real la adicción al porno?.
Dicho de forma sencilla: ha intentado dejarlo y no ha podido, más de una vez; le está quitando sueño, trabajo o tiempo contigo; va a más; y sigue aunque ya ha visto lo que le cuesta. Ocultarlo también entra en la lista, no tanto como síntoma sino porque destruye la confianza. Si eso es lo que ves, merece la pena que hable con un psicólogo.
Hay una cifra que conviene recordar. En el mayor estudio internacional hecho hasta ahora, con más de 82 000 personas de 42 países, el 4,8 por ciento dio positivo en el cribado del trastorno por comportamiento sexual compulsivo, y solo el 14 por ciento de ellos había buscado tratamiento alguna vez [14]. Si él lo está pasando mal, lo estadísticamente normal es que no se lo haya contado a nadie. Ni a un profesional ni, muy probablemente, a ti.
Cómo sacar el tema sin acabar discutiendo
Estos datos no son específicos del porno, así que úsalos como orientación y no como un guion.
Carrère y Gottman grabaron a 124 parejas de recién casados mientras hablaban de un conflicto que tenían pendiente y las siguieron durante seis años; para entonces, 17 se habían divorciado. Los tres primeros minutos predecían cómo estarían seis años después: las parejas que acabaron divorciándose empezaban con más negatividad y menos expresiones positivas. Lo que el estudio analizó en esos comienzos fueron las emociones: hostilidad, actitud defensiva, desprecio, quejidos, tristeza, asco y cerrarse en banda [15]. La idea de que estas conversaciones suelen empezar con una crítica a la forma de ser del otro viene del resto de la obra de Gottman, no de este artículo.
Llevado a tu caso:
- Empieza por lo que pasó y lo que sentiste, no por cómo es él. «He visto esto y no me lo quito de la cabeza» es una queja. «Eres de los que hacen estas cosas a mis espaldas» es un juicio sobre su forma de ser, y ese es el arranque que predice que irá mal.
- Separa las dos cuestiones. Si te parece bien que vea porno y si te lo ocultó son conversaciones distintas. Si las mezclas, no resolverás ninguna.
- Haz una pregunta y luego calla. Lo que más se repite en los estudios tiene que ver con la sinceridad [3][7]. Sacarás más en claro de su respuesta que de tus argumentos.
- Ten claro qué le pides, y no esperes zanjarlo en una sola conversación. Que sea sincero, acordar un límite y que vea menos son tres conversaciones distintas.
En nuestra página para parejas tienes frases para empezar que puedes usar, además de ideas sobre cómo poner límites y cómo cuidarte a ti, no solo a él.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi novio vea porno?
En términos estadísticos, sí: según datos australianos, alrededor del 84 por ciento de los hombres ha visto porno alguna vez y unos dos tercios lo han visto en el último año [1], y en muestras europeas las cifras son más altas [2]. Que sea estadísticamente normal no significa que a ti te tenga que parecer bien.
Si ve porno, ¿quiere decir que no le atraigo?
Los estudios no pueden responder a eso sobre un hombre en concreto, y quien diga lo contrario está exagerando. Lo que sí dicen es que esa interpretación es muy habitual entre las parejas que lo pasan mal [5], y que lo que una mujer cree que significa influye más en cómo se siente que la frecuencia con la que él lo ve [4]. Es un motivo para preguntárselo, no una garantía de que tu miedo no tenga fundamento.
¿Debería mirarle el móvil?
Esa decisión no te la puede tomar esta página. Mirarle el móvil te dirá qué ha visto. Lo que no te dirá es qué significaba para él, y eso es lo que de verdad quieres saber.
Sobre lo que cuesta, los datos más cercanos ni siquiera hablan de parejas. Kerr y Stattin encuestaron a 1186 adolescentes suecos de 14 años y a sus padres, y vieron que lo que los padres sabían de la vida de sus hijos dependía mucho más de lo que los hijos decidían contarles que de que los padres los vigilaran o los controlaran. El control solo parecía útil una vez descontado lo controlados que se sentían los hijos, y esa sensación, a su vez, predecía una peor adaptación [16]. Son padres e hijos adolescentes, no parejas, así que tómalo como una comparación y no como una prueba. Lo que apunta es que vigilar suele dar menos que lo que el otro cuenta por voluntad propia, y además tiene un precio.
Lo que sí está bien establecido, y sí habla de parejas, es que ocultar y creer que la pareja no es sincera van más ligados al malestar que la cantidad de porno que él vea [3][7]. Si mirarle el móvil sustituye a una conversación que te da miedo, no vas a resolver nada.
Dice que lo va a dejar y luego no lo deja. ¿Qué quiere decir?
Intentar reducirlo varias veces sin conseguirlo es uno de los criterios de la CIE-11, junto con que la conducta vaya desplazando otras prioridades y que siga pese a sus costes evidentes, durante unos seis meses o más [12][13]. Una promesa incumplida no es eso. Un patrón que dura años podría serlo, y en ese caso conviene que él lo hable con un psicólogo en lugar de intentar llevarlo entre los dos solos.
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Qué es y qué no es esto
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Qué es esta página
Esta página es educativa. No es un diagnóstico ni un consejo médico. WINNR no es un tratamiento ni una terapia. Si el consumo de porno afecta seriamente a tu vida, habla con un profesional colegiado; si estás en crisis, contacta con los servicios de emergencia de tu país.
Referencias
- [1] Rissel, C., et al. (2017). A profile of pornography users in Australia: Findings from the Second Australian Study of Health and Relationships. Journal of Sex Research, 54(2), 227-240. https://doi.org/10.1080/00224499.2016.1191597
- [2] Miller, D. J., Raggatt, P. T. F., & McBain, K. (2020). A literature review of studies into the prevalence and frequency of men's pornography use. American Journal of Sexuality Education, 15(4), 502-529. https://doi.org/10.1080/15546128.2020.1831676
- [3] Resch, M. N., & Alderson, K. G. (2014). Female partners of men who use pornography: Are honesty and mutual use associated with relationship satisfaction? Journal of Sex & Marital Therapy, 40(5), 410-424. (DOI not resolvable at the time of writing; journal, volume and pages verified across independent sources.)
- [4] Ruffing, E. G., Brody, L. R., & Sandage, S. J. (2023). Distress and satisfaction in women whose male partners use pornography: The roles of attitude, religious commitment and religious conservatism. Journal of Sex Research. Open-access version: https://open.bu.edu/items/610365de-d75d-406a-9690-29721bd6b68f
- [5] Bergner, R. M., & Bridges, A. J. (2002). The significance of heavy pornography involvement for romantic partners: Research and clinical implications. Journal of Sex & Marital Therapy, 28(3), 193-206. https://doi.org/10.1080/009262302760328235
- [6] Grubbs, J. B., Perry, S. L., Wilt, J. A., & Reid, R. C. (2019). Pornography problems due to moral incongruence: An integrative model with a systematic review and meta-analysis. Archives of Sexual Behavior, 48(2), 397-415. https://doi.org/10.1007/s10508-018-1248-x
- [7] Vaillancourt-Morel, M.-P., Rosen, N. O., Bőthe, B., & Bergeron, S. (2024). Partner knowledge of solitary pornography use: Daily and longitudinal associations with relationship quality. Journal of Sex Research, 61(8), 1233-1245. https://doi.org/10.1080/00224499.2023.2219254
- [8] Negy, C., Plaza, D., Reig-Ferrer, A., & Fernandez-Pascual, M. D. (2018). Is viewing sexually explicit material cheating on your partner? A comparison between the United States and Spain. Archives of Sexual Behavior, 47(3), 737-745. https://doi.org/10.1007/s10508-017-1125-z
- [9] Wright, P. J., Tokunaga, R. S., Kraus, A., & Klann, E. (2017). Pornography consumption and satisfaction: A meta-analysis. Human Communication Research, 43(3), 315-343. https://doi.org/10.1111/hcre.12108
- [10] Kohut, T., Fisher, W. A., & Campbell, L. (2017). Perceived effects of pornography on the couple relationship: Initial findings of open-ended, participant-informed, "bottom-up" research. Archives of Sexual Behavior, 46(2), 585-602. https://doi.org/10.1007/s10508-016-0783-6
- [11] Kohut, T., et al. (2021). But what's your partner up to? Associations between relationship quality and pornography use depend on contextual patterns of use within the couple. Frontiers in Psychology, 12, Article 661347. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2021.661347
- [12] World Health Organization. (2024). ICD-11 for Mortality and Morbidity Statistics: 6C72 Compulsive sexual behaviour disorder. https://icd.who.int/browse/2024-01/mms/en#1630268048
- [13] Kraus, S. W., et al. (2018). Compulsive sexual behaviour disorder in the ICD-11. World Psychiatry, 17(1), 109-110. https://doi.org/10.1002/wps.20499
- [14] Bőthe, B., Koós, M., Nagy, L., Kraus, S. W., Demetrovics, Z., Potenza, M. N., Van Hout, M. C., & Vaillancourt-Morel, M.-P. (2023). Compulsive sexual behavior disorder in 42 countries: Insights from the International Sex Survey and introduction of standardized assessment tools. Journal of Behavioral Addictions. https://doi.org/10.1556/2006.2023.00028
- [15] Carrère, S., & Gottman, J. M. (1999). Predicting divorce among newlyweds from the first three minutes of a marital conflict discussion. Family Process, 38(3), 293-301.
- [16] Kerr, M., & Stattin, H. (2000). What parents know, how they know it, and several forms of adolescent adjustment: Further support for a reinterpretation of monitoring. Developmental Psychology, 36(3), 366-380. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/10830980