¿Soy adicto al porno?
Casi todos empiezan preguntándose «cuánto». La respuesta honesta empieza por otra pregunta.
No se trata de cuánto
«No lo veo todos los días, así que no puedo ser adicto, ¿no?»
Es uno de los mitos más extendidos: creer que la adicción depende de la frecuencia. No depende de eso.
Hay quien ve porno a diario sin que le domine la vida. Y hay quien lo ve una vez por semana y se siente totalmente incapaz de dejarlo. La cifra dice mucho menos de lo que parece.
La pregunta útil no es cuánto, sino qué pasa cuando intentas dejarlo.
La adicción no se mide por la frecuencia. Se mide por el control.
En qué se fijan de verdad los clínicos
Antes, una aclaración, porque aquí se habla a la ligera en los dos sentidos. La «adicción al porno» no es un diagnóstico. No aparece ni en el DSM-5 ni en la CIE-11.
Lo que sí existe es el trastorno por comportamiento sexual compulsivo, código 6C72 de la CIE-11. Y hay un detalle que casi nadie conoce: la CIE-11 lo incluye entre los trastornos del control de los impulsos y no entre las adicciones. Se decidió así a propósito; no es un despiste.
Los criterios no hablan de frecuencia. Describen a alguien que, durante mucho tiempo (seis meses o más), no consigue controlar una conducta sexual repetitiva, y que por ello sufre un malestar notable o ve claramente perjudicados su trabajo, sus relaciones o su vida.
Por eso, las preguntas que de verdad cuentan son estas:
- ¿has intentado dejarlo y has vuelto igualmente?
- ¿sigues aunque ves lo que te está costando?
- ¿te parece que la decisión ya está tomada antes de tomarla?
Si la respuesta suele ser que sí, conviene que le prestes atención, lo veas con la frecuencia que lo veas.
¿Te está pasando factura?
Un hábito empieza a preocupar cuando se nota en lo que de verdad te importa.
En el cuerpo. Duermes mal, estás cansado, te apetece menos tu pareja real. Algunos hombres cuentan también problemas de erección o eyaculación retardada, aunque los datos que lo relacionan en concreto con el porno son contradictorios y no vamos a exagerarlos. Y está el bajón que algunos describen justo después: tristeza o irritabilidad que aparecen sin motivo. La investigación le ha puesto nombre: disforia poscoital. En un estudio con más de 1.200 hombres, el 41 % dijo haberla sentido alguna vez en la vida y cerca del 20 % en las cuatro semanas anteriores. Si te pasa, no estás roto ni eres un bicho raro.
En el ánimo. Ansiedad, irritabilidad, apatía. Recurres a ello cada vez que la vida aprieta, más que porque te apetezca de verdad.
En la cabeza. Te cuesta concentrarte. Tienes la mente nublada. Calculas a escondidas el próximo momento libre.
En tus relaciones. Lo ocultas. Te encierras. Rompes promesas, a otra persona o a ti mismo. Lo eliges antes que una intimidad que tenías al alcance.
Cuantas más de estas áreas toque, más en serio conviene tomárselo.
Sentirte culpable no es un diagnóstico
Que te sientas fatal después no quiere decir que seas adicto.
A veces ese malestar sale de lo que te enseñaron a creer, más que de lo que la conducta le está haciendo a tu vida. Son dos problemas distintos y cada uno pide una respuesta distinta.
Y esto no es una forma amable de verlo: está en los criterios. La CIE-11 dice expresamente que el malestar que procede únicamente de juicios morales y del rechazo de tus propios impulsos sexuales no basta para el diagnóstico. La vergüenza no prueba nada.
Los clínicos dejan la culpa a un lado y preguntan algo más difícil: ¿has perdido de verdad el control?
Decide ahora mismo que no vas a ver porno durante el próximo mes. Siendo sincero, ¿hasta qué punto crees que lo conseguirías?
Si la pregunta te incomoda, o si ya te has hecho esa promesa más de una vez, eso te dice algo. No es una sentencia, pero es un dato.
Es una escala, no una sentencia
No todo el que tiene problemas con esto sufre un trastorno. Mucha gente ha cogido un hábito que no le gusta. Otros tienen un consumo realmente compulsivo. Unos pocos cumplen los criterios diagnósticos del trastorno por comportamiento sexual compulsivo (CSBD, por sus siglas en inglés).
La etiqueta importa menos que la pregunta de fondo: ¿esto te acerca a la vida que quieres o te aleja de ella?
Qué hacer esta misma semana
No hace falta aclarar lo del diagnóstico para empezar. Esto es lo que suele ayudar antes que nada, y ninguno de estos pasos exige que estés seguro de nada.
Antes de cambiar nada, observa. Durante una semana, apunta la hora y qué estabas haciendo en los diez minutos previos. Casi todos descubren que es mucho más previsible de lo que creían. «Aburrido, solo, las once y media» es un patrón que se puede prever. «No tengo fuerza de voluntad» no lo es.
Ponte trabas justo donde decides. No donde te gustaría que decidieras. Dejar el móvil cargando en la cocina funciona mejor que cualquier promesa hecha en el desayuno.
Planea diez minutos, no un año. Las ganas suben y bajan. No intentas dejarlo para el resto de tu vida. Intentas pasar los próximos diez minutos con otra cosa entre manos.
Cuéntaselo a una persona. Aquí el secreto sostiene buena parte del problema. En cuanto otra persona lo sabe, cuesta mucho más fingir que no pasa nada.
Fíjate en la tendencia, no en el día. Una recaída es un punto en una línea que sigue yendo bien. Hay quien abandona porque se juzgó por una sola noche.
Darte cuenta del problema no es una derrota. Suele ser lo primero que cambia algo de verdad.
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Hacer el testQué es esta página
Este artículo es divulgativo. No es un diagnóstico ni un consejo médico, y no puede decirte si cumples los criterios de ningún trastorno. Eso solo puede hacerlo un profesional cualificado. Si el porno está afectando en serio a tu vida, habla con uno; si estás en crisis, llama a los servicios de emergencia de tu país.
Referencias
- World Health Organization. ICD-11 for Mortality and Morbidity Statistics, 6C72 Compulsive sexual behaviour disorder. Classified under impulse control disorders, with the six-month duration criterion and the explicit exclusion of distress arising entirely from moral judgement. icd.who.int
- Maczkowiack, J. & Schweitzer, R. D. Postcoital Dysphoria: Prevalence and Correlates Among Males. Journal of Sex & Marital Therapy, 45(2), 2019. 41% lifetime and 20.2% four-week prevalence in a sample of 1,208 men. tandfonline.com